Mi padre es ebanista jubilado. La empresa para la que trabajó durante cuarenta años fabricó y fabrica gran cantidad de muebles. En la época en la que mi padre trabajaba en ella renovaron el mobiliario de la Biblioteca Nacional de Madrid, mesas, sillas, estanterías… y cada vez que salen en la tele las salas de la Biblioteca en las que el pasó tantos meses montando el mobiliario, se le iluminan los ojos, porque son sus “obras”, sus “creaciones” y la verdad es que son verdaderas obras de arte.
Cuando mi padre lee noticias como esta y yo le explico un poco como funciona eso de la Sociedad General de Autores y los derechos de Autor, él mueve la cabeza y dice que así se lo tendrían que montar los del gremio de la madera y el corcho. De esa manera, cada vez que un investigador vaya a la Biblioteca Nacional, coja un libro de una estantería, se siente en una silla y ponga el libro sobre la mesa, tendría que pagar tres cánones al gremio de la madera y el corcho, porque la estantería, la mesa y la silla, son obras de arte que mi padre y sus compañeros idearon en un papel y luego dieron forma a partir de tableros de madera.
Y cada vez que alguien compre un conjunto de sillas, debería pagar un canon, por si acaso un día un vecino apurado, porque se le ha llenado la casa de visitas inesperadas, se le ocurre pedirle un par de esas sillas, y se las deja, sin cobrarle nada, claro, pero es igual, el gremio de la madera y corcho podrá alegar que con esas prácticas se impide que se fabriquen y vendan más sillas y que como todo el mundo se dedique a dejarle sillas al vecino desaparecerá el noble arte de la ebanistería.
Mi padre dice que ese canon sobre sillas, mesas, estanterías, puertas… debería ir directamente al gremio de la madera y el corcho y luego repartirlo entre sus afiliados, aunque, como en su caso, ya cobre una pensión digna del estado y haga más de seis años que no coje un tablero de madera de pino.
Los de la SGAE dirán que no es lo mismo, pero que vengan a explicárselo a este ebanista jubilado porque no lo entiende. Y la verdad es que yo tampoco.
Plenamente de acuerdo con tu padre.Lástima que los que no son de la SGAE tengan que trabajar a pesar de crear todos los días.
No creo que sea tan fácil copiar a un ebanista, sería demasiado caro. Son unos artistas de la forma, la textura, la utilidad y la duración. en la familia tenemos una cama de cerezo torneada, hoy oscura, casi negra, tendrá ya doscientos años pasando de padres a hijos y tiene pinta de aguantar cuatrocientos más sin inmutarse. No le pidas éso a un mueble de Ikea.
» autor: Ashark
A ver si va a ser lo mismo!!!
Tu padre nunca ha salido por la tele…
Pregúntale a tu padre qué le parecería ver exactamente el mismo diseño de mueble en una estantería de Ikea.
Tal vez así lo entienda…
Sin acritud
pues estoy de acuerdo totalmente con tu padre.
Muy bueno.
» autor: Hikari.chan
Que gran razon tienes…
¿coje?
» autor: quedireccionmaslarga
@No es oro todo lo que reluce: Sencillo, si presto una silla a un amigo no gano dinero, pero Ikea jamas me ha prestado o regalado una silla. Creo que tu intentas comparar a un artista que copia la obra de otro sin dar crédito (ni efectivo) al primero.
Enhorabuena por el artículo…
Bofetón a González Sinde:
http://www.youtube.com/watch?v=Ju0HiIPGwBw
[...] Tras esto, recordé la argumentación rara del ebanista cuando se le explicaba lo del canon de la SGAE en Meneame. [...]